Un anciano a la sombra de un árbol,
Revive su vida entera cada día,
Recuerda nombres, fechas, emociones,
Lo que fue y lo que pudo ser,
Vive de su memoria, de su ayer.
Para un niño un día es su vida,
No existe ayer ni mañana,
Él vive el hoy, el aquí, el ahora,
Un niño se inventa muchas vidas,
Vive de sus sueños, de su hoy.
El adulto no vive, existe nada más,
El futuro lo absorbe, lo devora,
Es un eterno preocupado,
Deja que su tiempo se haga hueco,
No recuerda, no sueña.
Bernardo Duarte
2011

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